miércoles, 6 de febrero de 2013

La huella del hombre


Ana Isabel Osorno Nieto

Jorge Perianes

Galería Max Estrella

La galería Max Estrella de Madrid alberga hasta el próximo seis de abril la primera exposición individual en galería del gallego Jorge Perianes. Aunque ha participado en numerosas exposiciones colectivas, tanto en el ámbito nacional tanto como en el internacional, su primera exposición individual fue el pasado 2012 en el Matadero de Madrid, Abierto x obras, donde ya muestra la importancia de la ambigüedad en su obra y el juego de escalas, que también está muy presente en esta galería. Perianes busca la simbología en sus obras, un diálogo entre magia y poesía a través de piezas abiertas y activas.

La obra muestra la acción del hombre, objetos de la vida cotidiana que tienen la huella de la acción humana. Sin embargo la figura del propio hombre nunca se refleja, según el propio Perianes todo el arte, incluido el contemporáneo, tiene como idea fundamental el hombre, como esencia, pero no su representación, como se hacía en el arte griego o renacentista, sino su acción, el reflejo de su actividad. Este concepto se puede reconocer en esta exposición, grandes rocas que apuntalan la galería, copas y vasos de vidrio que se han llenado, vaciado, roto y colocado por el hombre, las piezas están bañadas por una luz íntima y difusa que proyecta unas sombras que se podrían considerar obras por sí mismas.  

El artista abarca objetos y obras de muy diferentes tamaños y composiciones, aúna grandes bloques de piedra con pequeños y ligeros vasos de cristal en este ambiente de juegos de escalas, creando una exposición con una relación entre las obras, estas piezas nos recuerdan a los ready made de Duchamp, objetos cotidianos a los que el artista dota de otro sentido, cobran personalidad por una mínima intervención del artista, piezas que se unen siguiendo un discurso influenciado por la idea básica del minimalismo “menos es más”.

 Perianes no realiza obras cerradas, son abiertas, buscan la ambigüedad y el diálogo entre ellas. Su obra es táctil y plástica, juega con la fragilidad, el peso, también con el riesgo, sosteniendo los grandes bloques de piedra solo con los apuntalamientos, las obras de la segunda sala, se exponen sobre pedestales de madera, repartidas por la sala, pero sin ningún tipo de protección ni vitrina, con lo que existe el riesgo de que el espectador lo toque o se caiga. Perianes decide colocar las obras sobre pedestales de madera sin tratar, dando el aspecto de naturaleza y artesanía, la importancia del pedestal dentro de la obra demuestra una cierta influencia de Brancusi, el pedestal es parte de la obra, otro tipo de peana podría cambiar el sentido de la pieza.

La obra de Perianes está muy influida por las intervenciones de Gordon Matta Clark, interviene directamente en el muro, abre boquetes en las paredes, la pieza principal de esta exposición es un rectángulo de grandes dimensiones, cuyo perímetro ha sido recortado y por el cual brotan pequeñas plantas, aquí volvemos a la acción humana, relacionada con la naturaleza, el artista nos invita a reflexionar sobre su significado.

Esta exposición da una idea de la evolución de su obra, elementos o ideas que han sido creadas para otras exposiciones cobran nuevas formas en este espacio, que parece haber sido creado específicamente para la exposición, creando un ambiente de reflexión sobre la simbología y la ambigüedad de las obras.

ABSTRACCIÓN NADA CONCRETA


Exposición “Sin Título” de Jorge Perianes
Galería Max Estrella, c/Sto. Tomé, 6
31 de enero a 6 de abril, 2013
MANUEL GAMAZA CRESPO


El gallego Jorge Perianes expone individualmente en la galería, realizando una historia evolutiva de sus ideas abstractas y proyectos más habituales y recurrentes, situándolos en el espacio óptimo, concibe sus obras como fábulas que hablan del absurdo, el vacío, el desaliento y el drama, como acontecimientos y sentimientos esenciales a nuestra vida. Ya había colaborado con ellos bajo el proyecto de Marlon de Azambuja, Caminar la línea, 2012, donde cortando los fustes de las columnas y desplazando ligeramente las paredes generaría sensación de inestabilidad.

La evolución de su obra, pensando en los motivos utilizados, revisa iconos recurrentes y aprecia una progresiva deriva hacia los aspectos más sintéticos y elementales, casi abstractos. Motivos recurrentes serán la escalera de mano como elemento metafórico, conector del mundo real y el onírico, vía de comunicación de doble sentido entre distintos niveles, que ya estuvo presente en los Project rooms para ARCO’07 o en instalaciones del MUSAC o el MACUF, y los pájaros de apariencia juguetona con el propio espacio y con las sombras proyectadas. Referentes en su obra serán Gordon Matta-Clark, Heimo Zobering, Liliana Porter o René Magritte, más atrás en el tiempo; Rafael Lens será el comisario que más colabore con sus proyectos, en su región natal. Al artista le interesan tanto los aspectos simbólicos de los objetos, como “verlos reducidos a sus mínimos elementos de expresión”. Él mismo nos dice que busca “el cuadro”, “el reloj”, “los genéricos”, todo el cruce de referencias manifestándose minimizado hasta casi desaparecer, hasta reducirse a lo más elemental, haciendo variaciones sobre la idea troncal.

La idea de juego y la escenografía de la galería adquieren presencia contrastando con una materialización planteada desde la economía y claridad positiva, resumidas en la perfecta conjunción de todas las obras expuestas; adopta estrategias ocupacionistas del espacio mediante la introducción de objetos, la activación del espacio que alberga la obra incorporándolo a la misma o la configuración de la idea exterior-interior. Explora la dualidad entre el elemento permanente y el portátil, además de la presencia de lo orgánico, la naturaleza pensada como hábitat de lo prodigioso y del individuo. En su obra destacan las performances que combinan elementos naturales, simulacros de paisajes y árboles con insectos y aves, con obras auráticas como diría Benjamin. Son instalaciones que invitan a la sonrisa, al recuerdo personal, al descubrimiento del guiño del artista, invitan a la vanitas melancólica del encuentro con la belleza al acudir a una exposición, y de las que emerge la belleza viva de la inteligencia.

Sus cuadros, acrílico sobre madera, tienen conciencia de ser paisajes pintados, jugando con su inclinación, iluminación y sombreado, y sus roturas; vemos sólo un fragmento del paisaje representado, bien porque la información que falta resulte superflua o bien porque considere que con un fragmento de lo que suponemos real nos baste para componer el cuadro completo: desde paradisíacas palmeras a fríos bosques. Hay una ausencia permanente, o más bien una presencia problemática, la de la figura humana y la imposibilidad de darle un rostro, un alma, una nueva comprensión del anonimato en la sociedad contemporánea. En otras ocasiones su visión es más ácida y directa como en el caso de la obra más abstracta de la muestra, un paralelepípedo blanco ante un espejo que se fragmenta en añicos sin romperse. Impresionan los paneles mordidos o cortados a golpes irregulares, sobre o bajo los que yacen cuadros con la superficie pintada oculta o invisible. La muestra gira en torno a la dualidad de objetos producto del hombre con los que no, una compenetración crítica entre objeto natural, orgánico, y objeto manipulado, industrial: espejo-cigarro, pájaro imaginario, fugitivo-jaula, roca intervenida-andamiaje, hierba-arquitectura, pladur, manzana devorada-madera tallada, vino-vidrio manipulado, madera-pintura. Nos plantea el interrogante de si debemos contentarnos con la realidad o profundizar en lo interior e ir más allá. ¿Acaso nuestra civilización impide toda pretensión de la naturaleza imponiendo nuestro modo de vida industrial, manipulado y globalizado? Desde luego que la hierba que asoma del pladur nos evoca al aislamiento, la dictadura humana para lo natural.

Las copas, proyecto expuesto más reciente del artista, alzadas sobre sencillísimos pedestales de pino blanco, juegan con la dualidad entre objetos intervenidos y naturales. Los pedestales están de mayor a menor altura, lo que plantea, bajo mi punto de vista, el devenir de la sociedad en la historia, un interrogante crítico con su transcurso. Las copas, medio vacías, de champán unidas por un pequeño bloque de hormigón simbolizarían el conformismo existente en una sociedad obsoleta que trabaja sometida al poder; el vaso de tubo con un pico hacia arriba, esta sociedad, que sacrifica sus intereses, alzada contra el poder; un vaso de copa con una abertura a modo de puertecilla, la apertura de nuevas ideas sociales; y en el pedestal de menor tamaño, una copa de vino a rebosar de tinto, simboliza la abundancia ideológica en la sociedad capitalista. Sin embargo, en las copas sobre pedestal de los laterales de la sala, la simbología trata la banalidad festiva, cautiva en un mundo cada vez más absorbido por lo natural, lo orgánico; una viva metáfora, crítica con el malestar social actual, pero al fin y al cabo una abstracción para nada concreta, sujeta a cada individuo.

Según señala Perianes, “el engranaje interno de las piezas que podremos ver en la galería es muy similar al de las flores o las plantas carnívoras. Son estructuras que te acercan a una historia que quizás es más cruel o cruda de lo que parece”. De este modo, el artista busca que el espectador quede atrapado y enganchado a sus mecanismos de atracción y repulsión, pese a que no llegue a comprender su mensaje; otorga a su obra la denominación de sin título, dejando que el espectador se evada y cree una idea propia, sin que el título influya en su decisión.

Heridas que se cierran con bisagras


Exposición “Sin título”
Jorge Perianes
Galería Max Estrella, Calle Santo Tomé, 6, Madrid
31 de enero – principios de abril 2013

Paula Fayos Pérez

“A mí la luz me da sueño”, dijo Jorge Perianes. Esta enigmática y poética afirmación ejemplifica en palabras el carácter de las obras que podemos ver en ésta, su primera exposición individual en la galería Max Estrella de Madrid. En este mismo emplazamiento ya participó en una exposición colectiva en 2012 titulada Caminar la línea (un título paradigmático de lo frágil, haciendo referencia a la canción de Johnny Cash). Los conceptos más recurrentes de su trabajo son la inseguridad y la ambigüedad; todo está envuelto en una atmósfera quebradiza aunque con una estética muy cuidada, pulida y detallista (por ejemplo, eligiendo unos colores armónicos y vistosos que llamen la atención del espectador). Algunos de los elementos más usuales de su imaginería son los árboles, las jaulas, las casas y casetas, los pájaros y los insectos. Concretamente acerca de los insectos, uno podría pensar que simbolizan o bien la naturaleza o bien la podredumbre, pero el autor dice que forman una “suerte de baile colorista sin finalidad precisa”. Pero fundamentalmente le interesa analizar el ser humano desde las perspectivas posibles: su hábitat, su identidad o su naturaleza. Para realizar este análisis, el artista se acerca a algunos temas tabú como la muerte, la desaparición, la ruina o el amor. El carácter escenográfico de muchas de sus obras se explica con el hecho de que normalmente el artista las ha diseñado específicamente para el lugar de exposición, por lo que se adapta a él a la perfección. Por otra parte sabemos que Perianes realiza primero apuntes y dibujos de las obras antes de construir las esculturas, lo cual explica la dimensión pictórica de sus exposiciones.

El autor ha declarado que la disposición de las piezas “es muy similar al de las plantas carnívoras. Son estructuras que te acercan a una historia que quizás es más cruel o cruda de lo que parece”. Por consiguiente, tanto si el espectador aprehende el mensaje como si no, éste queda atrapado por sus tentáculos pegajosos, como la mosca en la tela de araña. Tanto en esta exposición como en trabajos precedentes, se juega con la confusión entre las dos dimensiones y las tres dimensiones; como la palmera que parece rebelarse de “plana” bidimensionalidad, y destrozando el cuadro se planta literalmente sobre el fragmento resquebrajado. Encontramos una imaginería muy daliniana (con tintes de Magritte y de Chirico), donde el artista juega con lo onírico y con lo imposible, con el mundo al revés: ignora las leyes de la gravedad en escaleras que no apoyan en el suelo, vemos fragmentos de cristal roto delante de un espejo sin un rasguño, líquido que va hacia arriba en lugar de hacia abajo, piedras gigantescas en el techo, etc. Dos copas con vino en forma de reloj de arena parecen hablar sobre el entretenimiento como pasa-tiempo, y la sombrillita hawaiana sobre la copa rota podría ser una alusión a la decadencia y la apariencia falsamente festiva, como los músicos tocando mientras se hundía el Titanic.

Esas copas diferentes (rotas de forma diferente, para diferentes licores, con diferentes formas, en diferentes posiciones) me recuerdan a la película de Sabrina, en la que David Larrabee, que llevaba dos copas de champagne en los bolsillos del pantalón, en un descuido se sienta y se clava los afilados trozos rotos. Al igual que en esta exposición de Jorge Perianes, se trata de un aderezo sutil de humor negro y de absurdo, sobre un fondo de drama y desesperanza. Ojalá como en la mente del artista, soportáramos pesadas piedras sin rompernos y las heridas se cerraran con una bisagra, sin dejar a la vista nuestros bastidores. 

‘ Ambigüedad y Inseguridad ’


‘ Ambigüedad y Inseguridad ’

Critica a la exposicion de Jorge Perianes , ‘ Sin Titulo ’
Galeria Max Estrella
31 enero – 6 abril, 2013

Laura Ventura


Jorge Perianes presenta su primera exposicion seccionando el fuste de tres falsas columnas que conforman la sala principal de la galería y retorciéndolo, generando una potente sensación de inestable fragilidad en el visitante.
La ambigüedad y la inseguridad son conceptos que surgen de la observación de sus obras, piezas siempre de una belleza estética colorida, linear y pulida, perfectamente calculada, que funciona como reclamo al espectador.
Sirviéndose de mecanismos de atracción- repulsión-engaño sutiles, con un marcado carácter escenográfico, Perianes crea espacios sin fin e indefinido que desorientan el espectador.
Las obras de Jorge Perianes reflexionan, partiendo de una estética y una simbología precisas, sobre el concepto de ser humano en toda su extensión, atendiendo a nociones como hábitat, identidad y naturaleza. Desde un intento personal orientado a la cultura del detenimiento el artista trata de acercarse a los temas que inquietan al hombre, como la muerte, su incapacidad de conocerse, de encontrar su lugar o para adaptar el destino a sus deseos.
Por ello trabaja con los extremos de las diferentes categorías clásicas para tratar de buscar el concepto de ser: un trabajo de extremos que va de los pájaros a los insectos, de los árboles a las casas o jaulas, de los desvanes a los sótanos, etc., por ello la conexión siempre recurrente de las escaleras, que singularmente no llevan a ninguna parte; obras por tanto que disfrazan con humor negro el desaliento y el vacío del hombre, haciendo equilibrios en lo ambivalente, moviéndose entre lo dramático y lo absurdo, en las que los personajes parecen incapaces de comprender la suerte que les deparan los acontecimientos.
La obra de Jorge Perianes abriga pensamientos recurrentes como la metáfora, la perversión y la ironía. Obliga al espectador a darse de bruces con lo surreal.
En sus últimas series, mas concretamente, muestra a los actores principales (cigarros, insectos, etc.) atrapados en un tipo de trompe l'oeil sin relacionarse adecuadamente con la cosa (realidad líquida) que los atrapa y amenaza. El “personaje”, objetual o animal, parece siempre en sus piezas como el sustituto del hombre ausente, (sin control de su vida) y el introductor del espectador en la escena. Se produce, en este clima de confusión, una hibridación de deseos y una pérdida de referencias y principios, sin límites ni determinación concreta.
Es en los objetos en donde se deposita el placer, es en ellos en donde se busca seguridad y refugio (ahí hacemos “la casa”). Pero cuando el deseo (que solo se sostiene en la carencia) se agota en sus sucesivas e ininterrumpidas demandas debido a operar sin ningún tipo de limitación, se queda sin realidad. Lo llena todo, lo ocupa todo pero en una simulación generalizada. Se pierden referencias, límites y determinaciones. Aparece una realidad fragmentada donde la naturaleza se sustrae. Escenario, fluctuación, diversión, elección, ansiedad. Nada nuevo. Nuestros deseos no son nuestros. El exceso es la propia ley de la fiesta. Quizás una pérdida de referentes, “Malinconia”. Por esta motivacion es muy importante crear! Crear un luego diferente donde encontrar respuestas. Me pareciò un tema bastante ilusorio y un poco dificil da coger en algunas operas como las copas, pero el artista trata un tema muy importante y actual porque pertenece a la vida de todos. Por este motivo es una exposicion que abre la vision a un nuevo lugar donde se puede buscar otra modalid de vivir.

¿Qué me puedes decir?


¿QUÉ ME PUEDES DECIR?


Alexandra Lozano Gil
Exposición de Jorge Perianes, Sin Título.
Galería Max Estrella, del 31 de enero al 6 de abril del 2013.


En la Galería Max Estrella se presenta la exposición, Sin título, del artista Jorge Perianes. Es su primera exposición en galería solo. Ha realizado otras exposiciones en otros espacios de Madrid, pero los ha compartido con otros artistas; fuera de Madrid en cambio ha realizado exposiciones en su tierra gallega el solo.

El artista ha realizado reformas en la galería, donde lo único que importa es el dialogo con la obra. Las piezas que se presentan en cada sala parece que son de otros autores, no hay una unión aparente entre ellas, solo la llamada a la vista de una pieza elegida que guía al espectador por las salas.

En el espacio se juega con la entrada y salida, donde se utiliza el pladur como material basura, es la estética del trabajo en la galería, al modo de la idea de Gordon Matta Clark, artista estadounidense que exploró diferentes modos de intervención en la arquitectura, esta idea se refleja también en algunas obras expuestas.
Sus obras juegan con la tensión, el volumen y lo amenazador, presenta obras de gran y menor formato, donde vemos que bebe de influencias artísticas de varios autores.

Algunas ideas de las obras que nos muestra, ya las ha utilizado, como por ejemplo en una instalación en Santiago de Compostela en 2011, colocó dentro unas rocas de granito de gran tamaño suspendidas y colocadas de diferentes formas; Perianes recupera esta idea para darle un nuevo comienzo.

Otras en cambio las recoge de artistas como Bernardí Roig, –que recientemente ha inaugurado una exposición en el Museo Lázaro Galdiano- donde recoge la idea de sus esculturas; pero no refleja la obsesión que tiene este artista en la caracterización de ellas, el las baña con su nueva idea creando composiciones nuevas e interesantes.

En el conjunto se sus obras Perianes lo que quiere representar no se puede verbalizar, es plástico, pura poesía; es la acción del hombre sin la representación de este como tal.

En ellas es evidente la idea del minimal -menos es más-; su pensamiento en sus futuras obras es ir quitando elementos para que la obra sea más abstracta. Su búsqueda es la simbología en la que percibimos las cosas, esta idea viene del surrealismo, pero no como lo concebía Dalí sino como Magritte, donde se presenta el hombre, pero lo que importa es el objeto. Incluso juega con las luces y sombras de los objetos a la forma que lo hacía Duchamp en sus ready made. En la exposición fue interesante ver que una de las copas si contemplabas la sombra era perfectamente una tumbona de playa con una sombrilla, esto refuerza el concepto o la idea que quiere que interpretemos el artista en esta sala con las demás copas llenas de alcohol, donde marca un ambiente de diversión en un paraje idílico.

La idea de Perianes es una antítesis con la obra de Santiago Sierra y Jorge Galindo; estos representan al hombre figurado, con el mínimo detalle con que lo haría un artista flamenco, en cambio Perianes busca la poesía en cada objeto, la subjetividad y por último, y por lo que marco este contraste, es que Nunca representaría al ser humano figurado. 

Por último en el catálogo no se ven obras de esta exposición sino de otras que ya ha realizado. En el encontramos cuatro críticas de las cuales están realizadas dos por Rafael Lens Villaverde, técnico licenciado de Bellas artes, y dos de Mariano Navarro, crítico de arte y comisario de exposiciones.

martes, 5 de febrero de 2013

NOTA DEL PROFESOR.
el jueves 8 a las 18,30 pronunciará una conferencia Arturo Cariceo en el auditorio 200 del MNCARS. Por la presente os invito a acudir. Realizará una reflexión sobre la noción de invisibilidad en el arte contemporáneo tomando como punto de partida la situación del arte en Chile.

Cuando la galería se queda pequeña.

                                                                                                                                                                     
Sin título - Jorge Perianes.         
31 de Enero - 6 de Abril del 2013.         
Galería Max Estrella.
Alicia Ruiz Muñoz.          
                                                       

                A Jorge Perianes no le gusta representar al hombre. Asegura que nunca representaría el rostro, no es esta la forma en que le gusta establecer un vínculo con el espectador ni con su obra. A pesar de ello, su obra tiene mucho de humana, y si nos vemos físicamente representados en ella es solo mediante nuestro reflejo pasajero sobre uno de sus espejos. Perianes nos habla sobre la dicotomía, la unión y el rechazo. Reflexiona incansable sobre el instante con un toque de ilusionismo y humor. Su primera muestra individual en la Galería Max Estrella, presenta un amplio abanico de las diversas facetas de su obra en torno a varios de materiales, influencias artísticas y guiños al espectador.        

                ¿Es una ruina o una construcción? – Preguntaba Javier Díaz Guardiola al artista con ocasión de la estructura Categorías, en Abierto por obras en Matadero (2011). La galería Max Estrella se presenta en este caso apuntalada por grandes rocas, creando un potente impacto visual que recorre ya la trayectoria del artista. No es la primera vez que sufre la llegada de Perianes, en 2012 el artista seccionó las falsas columnas de la galería creando un espejismo que aludía a la inestabilidad, quizás por ello en esta ocasión se ha visto obligado a apuntalar la resentida sala que, por cierto, todavía guarda cicatrices de aquella intervención. Perianes no duda un instante en señalarse como un seguidor del mayor diseccionador de edificios Gordon Matta Clark, esto se hace visible en su obra.         
Al otro lado, una gran incisión casi casual sobre la pared ha comenzado a vegetar como un naciente Patrick Blanc. Algo en todo ello nos recuerda al italiano Giovanni Anselmo y su juego entre el peso de la piedra unido al uso de lo vegetal que aflora y devora. Sin embargo, a Perianes le gusta pensar en estos materiales como reflejo del hombre en cooperación con la naturaleza. La instalación que presentó en el MARCO el año 2008, muestra su pasión por lo vegetal, visualmente muy semejante a aquella montaña de césped que mostraba Hans Haacke en Castillos sobre el aire (MNCARS, 2012) pero conceptualmente muy opuesta, aunque algo de poesía albergaban ambas.                    

                El lienzo no ha muerto. Una de las partes más interesantes de su obra es su personal reinterpretación del lienzo; rasgado y desfigurado para crear nuevos microespacios tridimensionales en los que desarrollar la acción. Puede mostrarnos sino una ingeniosa metáfora sobre la que reflexionar en torno a la modernización de la pintura. Y es que el lienzo tiene muchas posibilidades más allá de su bidimensionalidad, desde un delicado paisaje paradisiaco que se extiende hacia el espectador a un cuadro rasgado tras el que encontramos una pared de ladrillo, creando un trampantojo que recuerda al clásico Magritte o que alude quizás a esa obsesión por saber qué hay más allá del cuadro. Efectivamente, tras todo cuadro colgado hay una pared.          

                La obra de Perianes se mueve entre la gran y pequeña escala. Aunque sus obras han ido ganando tamaño con el tiempo, sigue trabajando con piezas de pequeñas como su selección de copas. Estas son las únicas que guardan una relación aparente y que parecen más recurrentes para el espacio de la galería y para su fin comercial. Sin embargo, no son las más llamativas y eclipsan al fascinante cuadrito paradisíaco, sin duda una de las obras más interesantes. Sus obras site-specific son mucho más apasionantes, tras revisar su trayectoria, el espacio de la galería parece quedarse pequeño para Perianes. Se limita a dar pequeños prototipos de lo que podría ser la obra en su máxima expresión. Así vemos una escalera que flota solitaria, el eslabón perdido de otra de sus actuales exposiciones en Kiosco Alfonso (A Coruña), un espacio piranesiano de escaleras que suben y bajan abarrotando la sala pero que no llegan a ninguna parte, al menos físicamente. La obra permanece comedida sin llegar a eclosionar.