lunes, 4 de febrero de 2013

A TRAVES DEL ESPEJO


Marisa García Moya

Jorge Perianes, SIN TÍTULO

Galería Max Estrella, 31 Enero - 6 Abril, 2013

 


Jorge Perianes, es un joven artista con una gran proyección internacional y muy reconocida en los círculos artísticos españoles, donde ha realizado numerosas muestras y exposiciones. El proceso de materialización de sus ideas, pasa primero por un estudio y análisis, que él  plasma en dibujos y apuntes, para luego pasar a materializar sus obras.  En esta ocasión, la galería madrileña Max Estrella, pone a su disposición su prestigioso espacio, para que exponga de manera individual e íntima sus esculturas.

Ya desde el primer momento, detectamos que el artista nos quiere sorprender, juega con el efecto de hacer posible lo imposible, naturaleza y arquitectura, claves en sus obras, en las primeras salas, Jorge Perianes introduce grandes bloques de granito, dentro del espacio expositivo, no se contenta con el extraño efecto, y a modo de débiles y largas patas de jirafa, sostiene estos pesados bloques con finos puntales, parece querer expresar la fragilidad de la estructura, simulando un  edificio en ruinas, en otras ocasiones estos bloques de dura piedra, los coloca a modo de palanca intentando sostener las inestables paredes, mientras otros bloques se abren  paso por el techo, el concepto de espacio cerrado o abierto no tiene un sentido lógico o habitual, también el juego de luces y sombras forman por sí solo otra obra de arte no solida ni material, pero si conceptual.  

El artista interviene en los espacios arquitectónicos, rasga a modo de herida la superficie de los objetos para poder atravesar la primera capa y poder contemplar el núcleo o en otras ocasiones el exterior, otras veces hay tantas capas, que solo alcanzamos a ver la superficie, a modo de epidermis, el edificio o el objeto, se convierte en el cuerpo humano, donde nuestros sentimientos  o deseos siempre se esconden en lo más profundo de nuestro ser, solo a veces, dejamos que salga algo a la superficie, y solo es visible para los que quieren encontrarlo, en estas obras parece querer evocar la esencia de  Matta-Clark.

En todas sus anteriores exposiciones existen un elemento recurrente, la escalera que no lleva a ninguna parte y que parece querer unir a modo de nexo, todas sus muestras, puede querer sugerir la  intención de seguir siempre avanzando  y del anhelo en la búsqueda de la escala celeste, siempre ir más allá, por una escalera alcanzaremos el cielo y la libertad, pero esta búsqueda no es fácil ni concreta, nunca se materializa, hay que esforzarse por encontrarla.

Lo orgánico y lo material, son elementos recurrentes en sus exposiciones, juega  al concepto de la ambigüedad, los objetos  parecen ser, para dejar de ser, un juego similar al que utilizaba Rene Magritte en sus equívocos cuadros, donde lo cierto y lo incierto estaban siempre presenten a modo de efecto surrealista.  Juega con las dobles imágenes, el juego visual del espejo, donde el reflejo no es lo que esperamos ver, a modo de imagen onírica los objetos cotidianos que utiliza dejan de serlo  para convertirse bajo la mirada desde otro prisma, en obras de arte con múltiples significados. A cada espectador le transmite algo diferente, puede ser esto lo que busca el artista, diferentes respuestas a sus obras surrealistas, pretende indagar en nuestros más íntimos sentimientos y  que cada uno también seamos parte de la obra, ya que cada uno aportamos un enfoque diferente, de aquí que el autor haya querido titular su exposición de una manera tan llamativa y sorprendente SIN TÍTULO, somos nosotros los visitantes sorprendidos los que debemos ponerle nombre y cada uno deberá ponerle un título diferente, para mi será A TRAVES DEL ESPEJO.

Una nueva forma de revindicación social y política



LOS ENCARGADOS

Jorge Galindo y Santiago Sierra

Galería Helga de Alvear



La obra expuesta muestra una actuación realizada el 15 de  agosto del año pasado  con claro mensaje político y reivindicativo. “Los encargados” está formado por un vídeo, siete pinturas y diez fotografías (todas las piezas pueden ser vistas hasta el próximo 2 de marzo), producidas por la propia galerista, Helga de Alvear, que ha querido involucrarse como mecenas y apostar por este proyecto.  El gran protagonismo evidentemente  lo tiene el video ya que los retratos y las fotografías forman parte del mismo. Los retratos están expuestos en un sala con una potente luz enfatizada aún más por el color blanco de la pared y que su vez contrastan con los grandes retratos negros y casi lúgubres de los políticos  representados causando un gran impacto en el espectador, sensación que sólo es posible tenerla  al visitar la obra  “in situ”. Este impacto  que crea en el espectador quizás pueda asemejarse  al mismo  impacto y también extrañeza que pudieron sentir las personas que pudieron ser testigos de la grabación. Por  otro lado tenemos las fotografía  que  son fotogramas del video y como dice “ Semiramís en Babilonia”  en http://arcobloggers.com/2013/01/21/los-encargados-jorge-galindo-y-santiago-sierra/  se juega con el “dar la vuelta” a la imagen, no sólo estando las pinturas en posición inversa sino toda la grabación: las calles madrileñas se muestran como vistas desde un espejo; efectos estos que de repente se rompen a mitad del vídeo, partiendo en tres la pantalla y jugando con la visión de la acción en distintas posiciones focales.

Por último el protagonista el video también expuesto a  partir del cual cabe explicar la temática  de esta exposición:  en clara reivindicación se sacaron los retratos hiperrealistas( los cuáles se asemejan a los carteles  que entre los años 60 y 70 se exponían en los cines de la Gran   Vía madrileña)  colocados en coches de alta gama, que por otro lado  son los que  suelen utilizar estos políticos en la vida real  y que se pasean boca  abajo dando a la vez sensación de indiferencia, como dijo Ángeles García en http://cultura.elpais.com/cultura/2013/01/15/actualidad/1358249536_768482.html  “majestuosamente encumbrados  en los vehículos oficiales  fuera de la realidad que solo atisban boca abajo”. Es una obra que hace pensar acerca de la situación actual que hoy vivimos, que  la crisis tiene un origen y ese origen se encuentra en el periodo de Transición , como dice  Pablo Sebastián  en   http://www.republica.com/2013/01/15/los-encargados_601227/   “crítica a la versión rosada de la transición, donde no se ha dicho toda la verdad y donde se ocultan cosas esenciales.” De ahí el orden cronológico en el que van desfilando los retratos.  Según Pablo Sebastián están cosas que no se nos dijo( en mi opinión no se han trasmitido o  han quedado ocultadas) son:  que en España no hubo un “periodo constituyente”, que el texto constitucional se elaboró en secreto por siete políticos y al margen del Parlamento y de la opinión pública, que se obvia la separación de los poderes del Estado -”Montesquieu ha muerto” dijo Guerra- , se “secuestra” la soberanía nacional y popular a favor de los jefes o aparatos de los partidos políticos, que son los que hacen las listas electorales y luego pactan los repartos del poder judicial y que incluye una ley electoral no representativa ni proporcional en la que los ciudadanos no eligen directamente a ninguno de sus gobernantes ni representantes (el Jefe del Estado, presidente del Gobierno, diputados, senadores, alcaldes, jefes autonómicos).

Acerca de los autores, por un lado el arte de Sierra está cargado de reivindicaciones sociales y políticas desde sus comienzos que intenta visibilizar la perversidad de las tramas de poder que fomentan la alienación y explotación de los trabajadores, la injusticia de las relaciones laborales, el desigual reparto de la riqueza que produce el sistema capitalista y las discriminaciones por motivos raciales en un mundo surcado por flujos migratorios unidireccionales (sur-norte).  Con respecto a Jorge  Galindo desde sus primeras obras, expuestas a mitad de los ochenta  intercala la pintura con los collages fotográficos. La obra de Galindo esta próxima a la abstracción gestual, concediéndole una especial relevancia a las intervenciones del azar y los aspectos matéricos. De la década de los noventa datan los fotomontajes en los que emplea imágenes procedentes de los medios ilustrados en los años cincuenta y sesenta y en los que se expresa una crítica a la sociedad de consumo su obra se ha desarrollado mediante series con una clara unidad temática, aunque expresada con recursos estilísticos de compleja variedad. En 1996 inicia su serie Patchwork, en la que aporta al lienzo tejidos variados. En su obra, la mezcla entre fotografía y pintura produce conjuntos visuales exacerbados, que en ocasiones se aproximan a lo kitsch. Entre sus series más importantes destacan Pintura animal.

Volviendo de nuevo a la exposición es una obra que  hace pensar  que es lo que se ve para que la gente piense  y reaccione  ya que la  indiferencia  es el mayor enemigo de la sociedad.

Ha sido tildada de todas formas tanto positivamente o como negativamente

-         “Símil con una procesión religiosa para  los católicos, una relación  de perfecto equilibrio  entre estética y devoción  en comunión pública”

-         “Recuerdo de lo fea que es la realidad”

-          “Expuesta a   modo de cortejo fúnebre o incluso anuncio publicitario”

 

 

 

Lydia Yuste Bravo

 

El museo al desnudo


El coleccionista de las obsesiones.
Bernardi Roig



El coleccionista de obsesiones´, una muestra concebida por el artista y el comisario, José Jiménez, como un diálogo abierto, desde el arte, con la figura de José Lázaro Galdiano y la pasión de coleccionar.

La idea central de la muestra es el diálogo del artista con lo que significa una colección, atesorar conocimiento, almacenarlo y mostrarlo en la casa del coleccionista. Por ello, la propia sede de la muestra juega un papel trascendental.  Además de que propia sede  juegue un papel fundamental, la exposición  es  especial en tanto  no solo acerca la institución de museo al público para que conozca en qué consiste y como se conforma, sino que además es una  muestra en el que él público no es pasivo sino activo.  Ya que hay algunos lugares y piezas inéditas y difíciles de hallar . Pero resulta interesante que en el proceso de búsqueda de sus piezas vas al mismo tiempo descubriendo las espléndidas obras  del  propio museo.

Es una muestra que a diferencia de las clásicas y típicas exposiciones muestra un diálogo con el espacio en el que se exhiben las obras, que tiene un lenguaje y que no obstante no muestra indiferencia con el entorno si no que dialoga constantemente con el mismo.

La exposición incluye un total de 17 obras, entre ellas dibujos, esculturas, un libro de luz, un molde escultórico, un tablero de imágenes y una película rodada especialmente para esta ocasión, que permiten apreciar la diversidad de registros del trabajo de Roig y su unidad estética.

Ocho de estas 17 obras son inéditas y dos de ellas están reformuladas para esta exposición. En concreto, la escultura ´Prácticas para ocupar el jardín de la FLG´ está producida específicamente para esta muestra por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Otra de las piezas, ´Ejercicios para chupar la luz´, está adaptada a un nuevo espacio abierto al público por primera vez, como es el túnel que conecta el Museo Lázaro Galdiano con el edificio de la ´España Moderna´. La escultura se sitúa en un pasillo con estanterías llenas de números antiguos de la revista Goya publicada por el Museo, un almacén de conocimiento que espera la luz.


Además del túnel que se abre por primera vez, la muestra recorre salas y espacios que no forman parte del recorrido expositivo habitual del Museo, como son la denominada sala de armaduras --el antiguo vestíbulo de entrada del palacio--, los jardines, o una de las terrazas exteriores del Museo.

La publicación de   http://www.hoyesarte.com/exposiciones-de-arte/en-cartel/12641-bernardi-roig-el-coleccionista-de-obsesiones.html  La idea es que esa presencia en el espacio sea capaz de crear el vacío para que así los límites de la obra sean los límites del espacio que la contiene.

 

 Una vez situada la figura en el espacio, el artista considera que aparecen otros elementos que ayudan a sostener la narración, “bien pueden ser dibujos, sonidos o proyecciones de imágenes en movimiento. Por último, aparece el espectador que con su mirada fertilizará el sentido de todo lo que esté ocurriendo. Según Roig  es  el que activa el relato porque no hay mirada que no modifique con su presencia aquello que mira”,

Acerca de sus posible influencias  Natividad Pulido escribió  en http://www.abc.es/cultura/arte/20130124/abci-bernardi-201301231929.html,

En la sala dedicada a la labor de bibliófilo de Lázaro Galdiano, con la correspondencia entre Goya y Martín Zapater como testigo de excepción, ha instalado Roig un espectacular libro de luz que incluye 21 grabados. Su título, «Blow up», en homenaje al filme de Antonioni, una de sus obsesiones. Muy cerca, encerrada en una vitrina (en una de sus caras hay una impresión digital), una obra en plata que bien podría pasar por una de las piezas coleccionadas por Lázaro Galdiano. Es la particular visión de Bernardí Roig de «Acteón devorado por sus perros», una pieza cargada de memoria. Y es que memoria y deseo son dos aspectos clave en cualquier coleccionista. No solo de obras de arte, sino también, como en el caso de Roig, de imágenes y cuerpos.

 

 

Acerca de  este artista Es uno de los creadores jovenes mas interesantes del panorama artistico español. En su obra confluyen las inspiraciones diferentes de Malevitch, Nicholson, Beuys... Y confluyen asimismo estructuras abstractas y reminiscencias de la figuración. Durante su carrera, ha conseguido los siguientes PREMIOS: - Primer premio, Bienal de Egipto, 2001 - Premio Especial de la Fundacion Pilar i Joan Miro - Premio Oficial de la XXI Bienal Internacional de Arte Grafico, Eslovenia

 

Lydia Yuste Bravo

domingo, 3 de febrero de 2013

Grito Social


Febrero  2013
Los encargados

La muestra artística siempre a resultado de un estímulo. Esto no quiere decir que estímulo sea bueno. En los últimos años el gobierno ha mostrado una serie de cambios donde la sociedad nunca está conforme, por lo tanto comienzan las evoluciones o revoluciones. Y con todas las inconformidades nacen las muestras artísticas anarquistas. Jorge Galindo y Santiago Sierra realizan una muestra pictórica en la que el desconcierto con el gobierno se hace notar. Cómo en la mayoría de las exposiciones de Sierra, su temática es acerca de esta queja social que todos en algún momento hacemos. Recordando su enorme NO hacia al poder, ahora se une con Galindo para mostrar, un poco más grande de lo normal, los ojos, la nariz, la boca, el cabello de quien ha sigo la corrupción durante todo este tiempo.  Con un realismo excepcional en cada uno de los retratos de cada personaje, se plasma una mirada donde el poder se transmite al verlo; donde quien esta dibujado te ve diciendo: he sido y seguiré siendo la cara del poder, la imagen que te representó a ti y a toda España.
Como en diversas obras de Galindo, sus collages son una mezcla divertida entre humano y animal, justo como la mayoría de los políticos. Dentro de la exposición “Los encargados” los retratos enormes son de diferentes personajes con poder en la historia de España. Sinceramente la historia de España no es algo de lo que conozca mucho, mas una amiga madrileña me explico que había pasado después de Franco; sin embargo en todos los países el poder es el poder y quien lo tiene no siempre sabe cómo manejarlo. Es aquí cuando el cortejo fúnebre de Juan Carlos I, Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, Jose María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, de la mano de Galindo y Sierra se hace presente por la gran vía de Madrid. Cubriendo las grandes paredes de la sala, se exponen de cabeza,  los gobernantes post- dictadura “los encargados”. En sus retratos se marca su silueta de forma luminosa, esa pequeña línea blanca que ayuda a darle más importancia a la imagen, como si se tratara de alguien iluminado, de un ser que trae la luz consigo.
Encargados… ¿De qué?  ¿De la crisis? ¿Del mal gobierno? ¿Del pésimo sistema electoral? Y si en ellos recae la culpa, el artista muestra un poderío que empobrece a la sociedad poco a poco. Boca abajo el rostro de quienes ha dado y dan, hasta el día de hoy la cara por España. Los artistas representan un retrato a blanco y negro de un pueblo que grita “el pueblo unido jamás será vencido” “quiero mi sobre”. Monocromáticamente se pintan las paredes de la galería Helga de Alvear, con fotografías y retratos, con un video donde se transmite el sentido más puro de democracia. La reacción de un pueblo que lleva más de 20 años viviendo en una falsa democracia se ve plasmada en esta clara exposición. El artista es simplemente un comunicador social, quien expresa lo que siente, sus ideales, traumas y recuerdos, así como el pensamiento de un pueblo. Nuestros queridos Santiago Sierra y Jorge Galindo nos muestran una vez más que para protestar no hace falta manifestarse fuera de un edificio de algún partido, o cerrar una calle, basta con gritar en silencio, gritar en blanco y negro.
Gabriela Rodríguez Riva Palacio

LOS DEMONIOS FANTASMAGORICOS DE BERNARDI ROIG



Bernardí Roig, “Coleccionista de obsesiones”
Museo Lázaro Galdiano. Del 25 de enero al 20 de mayo 2013.

Delphina Tonnard (Erasmus)

LOS DEMONIOS FANTASMAGORICOS DE BERNARDI ROIG
            Días enteros sin poder escribir. Leyendo, y leyendo, y triturándome el cerebro de tanto leer sobre Bernardi Roig.  Su obra y pensamiento, sumamente interesantes, me superan, o por lo menos parecen superar mi capacidad a establecer una critica digna de interés en 600 palabras. Tomemos esta incapacidad como punto de arrancamiento. La dificultad de expresarse y de comunicarse al mundo es, de hecho, un tema fundamental en el trabajo del artista mallorquín que presenta actualmente su ultima exposición intitulada “El coleccionista de obsesiones” en el Museo Lazaro Galdiano.
            El silencio angustiado, debido a las fallas y al carácter superficial de las relaciones entre los seres humanos, es el sentimiento que nos puede transmitir la figuras blancas que pueblan los jardines y salas de la Fundación. Reveladas por una luz fría, cruda, cegadora, todas estas esculturas provienen de un mismo molde : ojos cerrados, mueca de sufrimiento y de esfuerzo, pantalón caído y desabotonado, descalzo, el torso desnudo, y una fisionomía lejana del canon de belleza, con una pansa prominente y privado de cabello. Aunque el modelo original provenga de su entorno cercano, el proceso de repetición de la misma silueta tiene como resultado el anónima y la banalización de aquella figura. Podría ser cualquier hombre, y cualquier hombre podría reconocerse en el ; como un “ciudadano de a pie”.
            De alguna manera, Roig presenta una colección de un tipo de figura humana -realizada en serie como clones- que se convierte en el objeto de la reproducción técnica, a cual están sometidas las obras de arte mas o menos desde un siglo, como lo analizo Walter Benjamín al final de los anos 1930. El autor alemán considera que la desaparición del concepto de obra de arte única tiene por consecuencia la muerte de su aura, es decir, el poder de fascinación que impone una obra de arte. Sin embargo, Roig juega de manera evidente con el propósito bastante radical de Benjamín en el hecho que sus esculturas atraen tanto como repulsan : por un lado, todas corresponden a una fuente de luz que llama la atención en el medio de la oscuridad, y luego intrigan por el aspecto absurdo del personaje. Por otro lado, la luz blanca -como dice el artista en su entrevista con Yuriko Takahashi- “evita que el ojo se acomode a la imagen”, y mantiene una distancia con el espectador. Aunque sean atractivo, las esculturas permanecen inaccesibles y misteriosas. A través esta paradoja, Roig evoca un drama y una frustración constante : la imposibilidad de conocer, de sondear el alma de su semejante.  
            Los “fantasmas” de Bernardi Roig me impactaron mas que todo por su acerba ironía : gracias a una escenografía que distribuye  las esculturas en lugares inhabituales, y a las posiciones curiosas de las figuras mismas, el artista logra perturbar no solo la percepción del espectador, sino también su interpretación : la acumulación de pistas de lecturas puede trastornar el que mira, sorprenderlo, y a lo mejor activar su imaginación. Sus trabajos Ejercicios para parecerse a Fabio Zanchi (2009) y Practicas para ocupar el jardín de la FLG (2012) son dos ejemplos de la investigación original que ha hecho Roig con el espacio exterior de la Fundación : la primera escultura esta colocada sobre el tronco de un árbol, y la segunda parce atrancada contra un ángulo del edificio. La citación a la película Blow up de Antonioni (1966) es evidente en la puesta en escena : ha pensado el recorrido del jardín como un juego de pista, en cual los fantasmas se encuentran donde no los esperamos, y adquieren un alcance mórbido mas aún pronunciado. Adentro, persisten en esta dimensión lúdica, comunicando a la vez con las obras antiguas de la colección Galdiano, con la fisionomía del museo y el espectador. La interacción de los tres (o cuatros) elementos es esencial : la proximidad entre arte contemporáneo y moderno renueva la percepción de cada uno, propone una reflexión sobre el espacio museográfico al mismo tiempo que una narración entre las obras, activadas por el visitante al pasearse entre ellas.
            En mi punto de vista, el tema global de este trabajo -que se puede generalizar a toda la obra de Roig- son las contradicciones del ser humano. Y la principal seria la tensión entre la vida y la muerte, Eros y Tanatos. Recordemos que “orgasmo” quiere decir “pequeña muerte” por su etimología. Me divierta también que la palabra “fantasme”, muy cercana de “fantasma”, quiera decir “deseo sexual” en francés. Roig se preocupa de revelar lo que todavía permanece tabú en nuestra sociedad : la pulsión sexual como parte esencial de nuestra animalidad y las consecuencias que pueden tener estas sobre la consciencia -y el inconsciente-, que nos diferencia justamente del animal.

Luz erótica



Bernadí Roig. El coleccionista de obsesiones. 
Museo Lázaro Galdiano. c/ Serrano 122.

Elena Zaccagnini Catón



El Museo Lázaro Galdiano presenta, entre el 25 de enero y el 20 de mayo, una selección de obras de Bernardí Roig (1965), uno de los artista españoles más reconocidos internacionalmente, quien presenta una selección de sus obras en una muestra comisariada por José Jiménez.

Distribuidas por todas las plantas del Museo, junto a la colección atesorada por su fundador, encontramos las obras de Roig en las que el realismo de la escultura se contrapone con la utilización de tubos fluorescentes, que inevitablemente nos recuerdan a las obras minimal de Dan Flavin, pero con las que no tienen más en común que el material utilizado, ya que lo que persigue el mallorquín es una obra más expresiva y erótica que las frías obras de los minimalistas. A partir del uso de estas técnicas, que podemos considerar más tradicionales -el dibujo, la escultura, o el grabado-, reflexiona sobre temas contemporáneos tales como la configuración de la sociedad, la incomunicación, la soledad, o la muerte.

También plantea otros temas como el voyeurismo, el cual presenta a través de la mitología clásica en su obra Acteón devorado por sus perros (el sueño de Diana) (2012), o citando directamente la película de Antonioni, Blow up, a través de la obra del mismo nombre, un archivo de imágenes que, a modo de las Boite-en-Valise de Duchamp, documenta el proyecto llevado a cabo por Roig en el Parque Regional de Tournay-Solvay en Bruselas, de cuyas obras una de ellas es presentada en esta muestra, Prácticas para ocultar un cuerpo (el cadáver) (2009).

El elemento principal que encontramos en la obra de Roig es la luz cegadora que emana de los fluorescentes, la cual establece un diálogo con la figura, aportándole más realismo al dejar ver cada detalle de la misma, y cuyo resplandor configura el lugar que ocupa la obra dentro del espacio. Apoyándose en su luz, el artista construye la escena a la manera pictórica a través de la cual busca la posibilidad del misterio, luchando contra un mundo demasiado visible, lleno de imágenes, donde no hay lugar para la ambigüedad. En este sentido, destaca su obra Ejercicios de Invisibilidad (2012), un video en el que vemos al propio artista con los ojos sellados y una luz sobre su cabeza vagando por el museo. En este video, encontramos un tema muy trabajado por Roig a lo largo de su trayectoria, la ceguera, la cual representa la imposibilidad de mirar de los hombres, que viven en un mundo desquiciado en el que la visión interior ha desaparecido. Así, Roig al igual que hizo Antonioni en Blow up, pretende enseñarnos a mirar.

La teatralidad de las escenas no deja indiferente al espectador, quien se topa con estas figuras en el lugar más insospechado del museo, siendo obligados por el artista a enfrentarse a aquello que personifica sus más profundos y salvajes deseos. A través de sus blancas y obsecenas figuras, Roig presenta las múltiples identidades del hombre contemporáneo, quien se ha visto cohibido por la sociedad actual, la cual le ha prohibido mostrar su forma más erótica y sexual. Este tema aparece representado en la obra de Roig, Prácticas para la Infidelidad (Melancolía II) (2012), en el que plantea estos temas a través de la figura de Bethsabe.

La obra de Bernardí Roig, cargada de influencias, entre las que destacan especialmente la recibida por el escritor Thomas Bernhard, y de una estética barroca en algunos caso excesiva, es sin embargo de una sinceridad tan directa que sobrecoge y cohibe al espectador, quien se siente como un intruso al contemplarlas.

viernes, 1 de febrero de 2013

Cuadrado blanco sobre fondo Caucásico

El coleccionista de obsesiones
Museo Lázaro Galdiano. Del 25 de enero al 20 de mayo de 2013
Linda Nadine Ruiz Erqueaga

El instante - escribe Roig- es blanco, de eso no hay duda.

 ¿Cómo se comunica la incomunicación? Bernardi Roig tiene una respuesta para ello: la incomunicación aparece allí donde se invocan las metáforas del blanco, el frío o el invierno. Metáforas que el espectador consigue aprehender, rescatar de un plano meramente simbólico e ideal para convertirlas en sensaciones físicas que le embargan al observar sus figuras, sus espacios y sus instalaciones.
 El color blanco lo invade todo. Y con él, el frío y la soledad de hombres que parecían estar deambulando por la sala, exactamente como nosotros, quizá cabizbajos, quizá reflexivos o melancólicos, y que quedaron, en un instante – un instante siempre blanco –, petrificados como víctimas de una Medusa a la que The Lady (1988, bronce) nos recuerda demasiado. Congelados, como por el frío del invierno. Incomunicados, convertidos en materia pétrea. Pero sobre todo, despojados de las tonalidades rosadas que sólo pueden portar aquellos que están aún vivos. Y allí donde el color desaparece, uno solo lo envuelve todo: el blanco, por supuesto.
 
El primer instante de la muerte es también blanco – lo que viene después no es muerte sino putrefacción. Pero además, la muerte es, de manera universal, horizontal. Tan sólo el Che murió en vertical. Para los demás, la verticalidad es una cualidad que se reserva, como el rosado, exclusivamente a los vivos. Bernardi Roig lo explica así:
 
“Un hombre debe esperar siempre de pie, el hombre que espera sentado es un condenado a muerte, ha perdido toda esperanza.”
 
Aquel sujeto que se encuentra tumbado está, comenta Roig, sencillamente ensayando su estado final. La verticalidad domina la obra de Bernardi Roig pero sólo como su última expresión; el blanco omnipresente presagia la transición inminente. O quizá nos habla de una transición que ha ya acontecido, muertos que se creen aún vivos, que no se resignan a su horizontalidad, y la sociedad – de muertos – les permite la confusión.
Desde luego, el hombre es el epicentro de los pensamientos de Roig, la figura del hombre es lo que da forma a sus obsesiones. Sus reflexiones versan sobre la muerte, el sexo, la soledad, la ceguera, el mutismo, la imposibilidad de que quepa una palabra. Sus ejercicios son sin duda masculinos, la formalización de todos estos pensamientos se hace a través de la figura del hombre, entendido como esa mitad de la humanidad masculina: sus reflexiones no son neutras, tienen sexo. Así por ejemplo, la reflexión toma forma masculina con el hombre que apoya su cabeza contra la pared, y la sensualidad se feminiza, plasmada en la prostituta Lady B. En este sentido es también interesante ver como Roig trata con cierto hibridismo los cuerpos humanos (Paipets 1998), convirtiendo bio-mujeres en tecno-hombres.
 Al merodear entre su obra, sobre todo en esta última exposición, todas las figuras que nos encontramos son masculinas, hay una primacía de estas figuras sobre cualquier otro tipo de motivo. Los hombres gordos, calvos, semidesnudos y caucásicos son sin duda su leitmotiv, su singular obsesión.
El erotismo, como hemos mencionado es otra de las cuestiones que le obsesiona. Lo vemos en Diana y Acteón, donde se fusionan el erotismo y la incomunicación, puesto que Acteón ya se está transformando y no puede emitir palabra, su cabeza es ya la de un ciervo. En ese instante de incomunicabilidad está congelando el momento de la violación, manteniendo la tensión entre los dos personajes que, unidos por un momento, quedarán separados para el resto de la historia.
 
¿Por qué Roig escoge al hombre blanco, gordo y calvo como el paradigma de la incomunicación y la soledad? Quizá la pregunta deberíamos hacérsela a Bukowski.