viernes, 12 de abril de 2013

Postproducción Nicolas Bourriaud


Producción, Reproducción y Postproducción


Postproducción

Nicolas Bourriaud


Laura Ventura
(estudiante de intercambio Erasmus, segundo semestre)


Postproducción es un documento de analisis de los últimos treinta años. Escrito por uno de los más activos críticos de arte francés, y director del Palais de Tokyo de París. Se analizan los trabajos de artistas como Mike Kelley, Rirkrit Tiravanija, Maurizio Cattelan, Pierre Huyghe, Liam Gillick, Jorge Pardo e Pierre Joseph, Nicolás Bourriaud hace un importante analisis de los últimos veinte años de arte contemporáneo, sugiere que el arte de la “postproducción” puede ser la práctica artística más adecuada para reaccionar ante la  confusión de la cultura mundial en la época de la información.
Desde principio de los 80, las obras de arte se crean sobre la base de otras obras que ya existen; siempre los artistas interpretan, reproducen, muestran de nuevo y utilizan las obras de arte que han realizado otros artistas u otros productos culturales.
Introduciendo en la propia obra la obra de otros, los artistas contribuyen al desarraigo de la tradición, distinción entre la producción y consumo, creación e imitación, readymade y obra original. No se trata más que de elaborar una forma sobre la base de un material basto, de trabajar con objetos que ya se encuentran en el mercado cultural, objetos ya informados de otros objetos.
Los conceptos de originalidad (ser el principio de) y de creación (crear alguno de la nada) desaparecen lentamente en el nuevo panorama cultural.
La cuestión artística no se pone más entre los plazos de un “¿Qué hacer de nuevo?”, pero de “¿Qué hacer con aquello que tenemos?”.
¿Cómo podemos producir singularidad y sinificado para empezar con esta masa caótica de objetos, nombres e indicios que van a costituir nuestro día a día?
Hoy los artistas programan las formas mas que componerlas. Al contrario de trasfigurar un elemento sencillo (lienzo blanco, arcilla…) recombinan las formas que ya están y utilizan la información. La invención de rutas entre la cultura es la configuración del saber que pone en común el trabajo de Dj, la activitad del web surfer y aquella de los artistas que se dedican a la postproducción. Hay tres ejemplos que producen sobretodo rutas originales entre signos. Cada obra deriva de un escenario que el artista proyecta sobre la cultura que se considera a su vez como una cornisa narrativa que produce nuevos escenarios de un movimiento sin fin. La obra contemporánea no es más el punto donde se acaba el “proceso creativo” (no es un “producto terminado” que se contempla), es un sitio de navegación, un portal, un generador de actividades. Se manipula al empezar la produción, navegamos en un network de signos.
La apropiación es el primero estadio de la postproducción: no es sólo fabricar un objeto, es optar entre aquellos que ya existen, utlizarlo y modificarlo dándole  una intención específica.
El arte contemporáneo tiende a abolir el derecho de propiedad de las formas y cambia los viejos derechos. ¿Estamos marchando hacia una cultura que dejara el copyright en favor de una gestión de derecho acceso a las obras?
En la vida cotidiana, el intersticio que disocia producción y consumo se estrecha cada día. Podemos producir una obra musical sin componer una nota, utilizando solo discos que ya existen. Pero en general, el consumidor personaliza y adapta los productos que compra a su personalidad y a sus necesidades.
Pronto el “Do it yourself” alcanzará el nivel de  producción cultural. El consumidor estático de los años 80 esta desapareciendo a favor de un consumidor inteligente y potencialmente subversivo: utilizador de formas.
Las caídas que representan la experiencia cotidiana para ciudadano de siglo XXI son por ejemplo el sujeto de la obra de Mike Kelley: el melting pot caótico de la cultura global, en que se mezclan cultura alta y baja, oriente y occidente, arte y no-arte, una infinidad de registros de iconos y modalidad de producción.
El tema mayor de el trabajo de Kelly es  aislar, es la misma manera que funciona  nuestra cultura, desaraigando, empalmando y sacando  de contexto las cosas.
El contexto es a veces un marcador (un dedo que muestra lo que se debe mirar), y un límite que molesta al objeto contextualizado de caer en la instabilidad y en la abstración, en el informal, como un vertigo de la cultura “selva”.
Los sentidos son productos de el contexto social y Kelly los arranca y utiliza las formas  como herramientas de conocido, libre da su packaging original. También John Armleder manipula fuentes heterogéneas: objetos de la producción de masa, señales de estilo, obras de arte y mueble.
Se da un valor positivo al remake, pone en relación las formas y no buscar lo sublime que caracterizaba al modernismo.
Los artistas de la postproducción trabajan en la nuestra sociedad que tiene una estructura de narrativas immaterial, institucional e ideológica,y nosotros vivemos en ella. Liam Gillick dice que “Somos todos víctimas del escenario del capitalismo”. Algunos aristas manipulan las técnicas de previsión para poder mostrar las motivaciones.
Las formas que nos cercan son la materialización de estas narrativas.
Los artistas de la postproducción utilizan estas formas para descodificar y producir redes narrativas diferentes y alternativas.
El arte lleva los escenarios colectivos al conocimiento y propone otras rutas en la realidad, con la ayuda de las formas que materializan las narrativas impuestas.
Manipulando las formas estrelladas del escenario colectivo, consideradas no como materiales indiscutibles, pero si como estructuras precarias que se utilizan como herramientas, los artistas producen espacios narrativas singulares en que la obra es la producción. Utilizar el mundo permite de crear nuevas narrativas y su contemplación pasiva relega cada producción humana en el espectáculo colectivo.
Para los artistas conceptuales el lugar expositivo costituía un lugar, mientras que  para los artistas de hoy es unos de los muchos lugares de producción. No se trata de analizar el espacio expositivo, pero si de individualizar la posición en un sistema de producción mas amplio en que se determinan y se codifican las relaciones. La galeria es un lugar como otro, un espacio que es parte de un aparato global. La sociedad se muestra como un cuerpo compartido en lobby, partidos, comunidad y en un gran catálogo de contexto narrativo. Lo que llamamos “realidad” es un montaje y nos preguntamos si este es el único posible. Para empezar da lo mismo el material (el cotidiano), se pueden realizar diferentes realidades. El arte contemporáneo es como una consolle de montaje diferente que turba las formas sociales y lo organiza otra vez. El artista programa para programar otra vez y todos los elementos de una producción artística se pueden utilizar y ninguna imagen pública debe beneficiar de la impunidad.
Esta una lucha legal con los artistas al primer puesto, ningún signo o imagen es intocable, todo se puede cambiar y convertir.
El arte pone en discusión todas las formas sociales y todos los signos, pone  nuestra vida irreal en contraste con una sociedad económica que gobierna  a todas las personas que viven en el mundo.
Los artista contemporáneos no se inclinan frente a las obras de el pasado,sino que las utilizan para hacer algo nuevo, otro tabajo.
El arte es una actividad que produce una comunicación con el mundo y materializa en las formas  sus relaciones con el esapcio y con el tiempo.

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