domingo, 27 de enero de 2013

Las Pinturas y las Furias porque: “el Estado no somos todos. El Estado son ustedes y sus amigos.”



Las Pinturas y las Furias porque: “el Estado no somos todos. El Estado son ustedes y sus amigos.”

“Los encargados”, 
Jorge Galindo y Santiago Sierra Galería Helga de Alvear 
Del 17 de enero al 2 de marzo de 2013
 C/Doctor Fourquet, 12. 
Por Itzíar Ramos Ricoy

“¡Salud y libertad!”, así finalizaba la carta escrita por Santiago Sierra a la Ministra de Cultura, González-Sinde en 2010, y con la que rechazaba el Premio Nacional de Artes Plásticas, no queriendo así renunciar a la libertad que el arte le aporta, y ni mucho menos a la vía de escape que le supone de este mundo o país en el que hasta un simple premio artístico, según apuntaba el artista en el escrito, acaba beneficiando a su vez al Estado. Con este grito de esperanza se lanza Santiago Sierra a ser “felizmente” criticado por su actuación, pero a su vez deja la puerta abierta a futuras obras que seguirán en su línea reivindicativa de años anteriores y que irán adquiriendo tonos cada vez más “acusativos”.

“El Estado no somos todos. El Estado son ustedes y sus amigos”, otra de las joyas plasmadas en la carta de Santiago Sierra, con lo que ya echaba cuentas de todo aquello “robado” al pueblo por parte de un círculo cerrado de personas que a su vez debían de encargarse de dirigir un país. No es de extrañar que tras cantidad de decepcionantes actuaciones por parte de los altos cargos españoles, el pueblo vea una necesidad de actuación, aunque en muchos casos no se aplique a la realidad, finalmente muchos salgan a la calle, o terminen por echar mano de una de las herramientas más útiles para hacer reflexionar sobre la hipocresía social y política: el arte.

Surgen pues de la vida misma “las Pinturas y las Furias” que cargadas de intencionalidad política señalarán y provocarán la acusación de siete personajes claves de la historia española, por parte de Jorge Galindo y Santiago Sierra en la exposición de “Los encargados”, donde será el sueño de la Razón lo que produzca monstruos.

Lejos de asimilarse a trabajos anteriores de Jorge Galindo, como “La Pintura y La Furia” donde se mostraban multitud de imágenes conformando atractivos tapices coloridos, este nuevo proyecto artístico presenta unas obras pictóricas mucho más frías, distantes y serias, donde su disposición acaba siendo esencial a la hora de su lectura tanto formal como cronológica.

Las imágenes de cada uno de los representados en la sala inicial de la galería Helga de Alvear, son las del Rey Juan Carlos I, Adolfo Suárez, Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y el actual presidente Mariano Rajoy. Siendo un tema actual el abordado, como gustan de hacer normalmente estos dos artistas, deciden darle la vuelta al mismo, literalmente, para poner al menos metafóricamente en evidencia a estos individuos, no dándoles el gusto de ser observados a la manera tradicional, si no colocándolos invertidos, a modo de “anticristos”, donde aquel que quiera apreciar las perspectivas del cuadro de la manera convencional deba de posicionar su cuerpo de una forma ridícula, quizá de la forma en la cual los artistas piensen que muchos de los españoles han estado adoptando a la hora de pasar por alto tantas actuaciones políticas disparatadas.

La moción es apoyada por un video que captura en el tiempo un sueño donde se escenifica un cortejo fúnebre conformado por siete vehículos negros que portan las siete obras pictóricas de aquellos personajes que han sido protagonistas de la conformación de una España tal y como en la que vivimos.
La Varsoviana Soviética que les acompaña, acaba por delimitar una escena militar de ritmos revolucionarios que quizá  no nos inciten a compadecernos de nuestro país, sino a levantarnos contra todo aquello que ha ido debilitando al pueblo.

A pesar de no presentarse en la obra un color más que el blanco y el negro, podemos apreciar que la galería en blanco y las sillas en negro parecen reforzar el juego de oposiciones presente en la obra. Sin embargo a  través de los planos, el ritmo, y la forma con los que se juega, acaban por animar los cuadros, dándoles una vida que al mismo tiempo les arrebatan al volver a ser invertirlos. La cabalgata de imágenes a su vez se va entrelazando con planos de lugares emblemáticos de Madrid, que como digo le aportan un carácter narrativo, siendo una ambulancia la que nos despierte de este sueño y devolviéndonos a la cruda realidad, pidiendo un cierto tipo de socorro.

La muestra añade una serie de fotogramas de la película, que a mi parecer acaban haciéndole perder a la obra un poco de su efecto y calidad, donde se nos presentan varios planos de la misma película en un cierto “pause”. Quizá se podría entender como una fotografía que acaba por plasmar unos hechos históricos, aunque imaginarios, pero que en realidad representan una insurrección actual del pueblo.
Finalizo con una frase plasmada por la misma galería en su espacio web sobre la exposición y que acaba por resumir la misma: «Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo,  la insurrección es para el pueblo, y para cada porción del pueblo, el más sagrado de sus derechos y el más indispensable de sus deberes.» Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano
—París, 23 de junio de 1793 





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