miércoles, 30 de enero de 2013

Lázaro Galdiano, Levántate y Anda

“Lázaro Galdiano, Levántate y Anda”
Bernardí Roig: El coleccionista de obsesiones
Museo Lázaro Galdiano
24 de enero al 20 de mayo del 2013
Itzíar Ramos Ricoy

Digamos que si extraordinariamente despertara el señor Lázaro Galdiano (1862-1947) en su majestuoso palacete de Serrano, nos resultaría ya severamente complicado explicarle los cambios producidos en la sociedad desde que falleció en 1947, como para justificar el por qué de la convivencia temporal de la muestra de Bernardi Roig con su eterna colección de arte. Pero no dramaticemos, seguramente existan personas hoy en día que acudan de visita al museo sin conocer que allí se entremezclan aquella muestra con la permanente, provocándoles así a muchos un cierto tipo de crisis artística, o quién sabe si un sentimiento de grima o desagrado.
Podríamos quizá narrar al viejo coleccionista Lázaro tras su despertar, una de las frases que el comisario de esta misma exposición, José Jiménez, ha relatado sobre otra exposición denominada Juegos de Lenguaje, Una Introducción al arte de Nuestro Tiempo: “ cada artista elabora los criterios de significación de sus obras, elabora un juego de lenguaje, cuyas claves deben ser desentrañadas para poder interpretar sus intenciones y sentidos. Esa diversidad, compleja y plural, de juegos de lenguaje, que deben ser entendidos como representaciones de formas de vida, constituye el núcleo del arte de nuestro tiempo. Tan intenso, variado y complejo como el mundo en el que hoy vivimos.”  
Aquella “diversidad, complejidad y pluralismo” que caracterizan los juegos del lenguaje, también podrían encontrarse en cierto modo en la definición dada por Walter Benjamin sobre la profusión de los impulsos de los diversos tipos de coleccionistas que podríamos declarar como: “pluralidad, dispersión e intensidad”, que a su vez buscan “conservar, adquirir y atesorar” una serie de bienes que ayudan a perpetuar la memoria y las experiencias vividas.

Encontramos pues que como diversas formas de contar tienen los Nivkh o Nivjis del Este de Siberia, diversas formas de obsesión son las que amenazan a las personas. Lo que en algunas personas podría considerarse una obsesión convertida en un futuro acierto, sin embargo a otras podría suponer el ingreso en un Sanatorio Mental, como fue el caso de Abby Warburg (1866-1929), quizá unido a su enfermedad, su obsesión por los símbolos, como el de por la ninfa de Botticelli, y por la “supervivencia de lo antiguo”.
“La única forma es ponerlas a bailar, y evitar así que esas ideas nos aplasten” fue pronunciado por el artista Bernardi Roig en una entrevista sobre su exposición  Shadows Must Dance. Un consejo apropiado para personas con obsesiones, como en el caso de Aby Warburg y su conferencia de 1923, según la cual Roberto Calasso apunta que le supuso una especie de Katharmos o catarsis sobre aquella obsesión, algo que podría acercarnos a la colección del caballero Galdiano.

Esta obsesión que trata el artista Bernardí Roig, es definida desde su experiencia como pintor, escultor y como configurador de instalaciones complejas, conociendo bien su destino, aunque el espectador no lo tenga tan claro. Las esculturas realizadas en resina de poliéster, se conforman como esculturas lumínicas e incluso sonoras en algunos casos. 
Según el artista, sus obras son configuradas finalmente para ser consideradas imágenes, y no lo que materialmente conforman, esculturas, dibujos, videos, conformando así un “condensado de experiencia incomunicada” o un “incidente en el umbral de visibilidad”, lo que podemos apreciar en el Muséo Lázaro Galdiano al pasear por sus numerosas salas y topar con las diversas obras que irrumpen en el espacio configurando un diálogo con él y que a su vez, aquellas imágenes que además incorporan una fuente de luz, acaban adquiriendo un papel fundamental a la hora de situar al espectador en otro nivel de conciencia, llegando a hacer visible la escultura cuando se observa en una armonía con la luz que la hace real, e invisible al contemplar tan solo el foco de luz que acabaría por cegarnos por completo.

La muestra diré finalmente que se encuentra conformada por quince obras, cada cual situada en un espacio estratégico para su resultado final. En el jardín podemos encontrar tres obras, dos de ellas formaron parte del Proyecto BLOW UP (Prácticas para ocultar un cuerpo (el cadáver), [2009] y Ejercicios para parecerse a Fabio Zanchi, [2009]), estas obras destacan por su ilusionismo y contraposición, una se encuentra levitando arriba y sin embargo la otra enterrada abajo, son dos obras que acaban por camuflarse. La tercera en discorida, Prácticas para ocupar el jardín de la FLG, [2012] fue producida con la ayuda del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y se acompaña de un mítico foco de luz.
Al interno del museo encontramos el resto de las obras, BLOW UP (The Book), [2011], como un objeto de coleccionista que acapara las fotos realizadas a la misma exposición en la que se expuso, digamos un espejo ante un espejo. Acteón devorado por sus perros (el sueño de Diana), [2012], donde se codifica la escena más placentera y nos hace posicionarnos como voyeurs. De espaldas a nosotros: An Illuminated head for Blinky P.(the gun), [2010], la posición de su mano a forma de pistola acaba por darle el título, y altera nuestro rumbo en el discurso museológico tradicional. 

La invisibilidad de la memoria, [2012], se revela una voluntad de recobrar un tiempo pasado, donde el coleccionismo podría ser un arma de valor incalculable, y que bien conocía el propio Lázaro.  La “invisibilidad”, al igual que la "memoria", también será fundamental en su concepción de la obra, donde en Ejercicios de invisibilidad, [2012] dispondrá a un “ente vagante” en el interior del museo. Impedida su visión no sólo por llevar los ojos casi tapados, si no por esa luz “cegadora” y la capacidad nula del "ente" de poder abarcar toda la colección e interiorizar más imágenes. Bernardi Roig, sin embargo no quedará exento de esta colección, si no que él mismo se convertirá en uno más de esta especie, prueba de ello será Depósito de imágenes, [1988-2012].

Antes de finalizar me gustaría poder plantear: ¿Qué se creo antes el huevo o la gallina? Quiero decir, ¿se fueron configurando y adaptando las obras una vez conocido la disponibilidad de los espacios, incluido el del túnel, o fue surgiendo todo según por comodidades? Porque la obra Ejercicios para desocupar el cuerpo, [2012], y su idea de las armaduras y el molde como “limitadores" de un vacío o una ausencia, me parece que “viene al pelo” para la exposición, pero es quizá algo forzoso. En cualquier caso, la idea de esta sala le da un toque distintivo y para aquel que lo comprenda acabará por marcar su mente a la hora de observar una armadura.








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